miércoles, 3 de marzo de 2021

UN PODER QUE DEBEMOS COMPRENDER PARA DESTRUIR
Pensaba que estaba en el siglo XIX, cuando desperté y me di cuenta que en realidad habían pasado ya doscientos años, el problema era que la educacion seguía como si nada hubiera cambiado, como si las hojas de los árboles no hubiesen caído, en realidad es imposible pensar en eso, cada primavera, cada inviero cambia todo en la naturaleza, avanza el ciclo de la vida, la razón fallida (horkheimer) también avanza, o la humanidad fallida avanza en su destrucción acelerada, no es posible pensar en una nueva humanidad luego de todos los desastres del siglo XX y luego de estos inicios de siglo, donde politicos se han tomado el mando del mundo con su adelantada visión mesíanica, con la que han convencido al mundo entero, por eso vemos que cada vez más se van tomando no solo el poder político, sino el económico, el militar, el judicial, el poder eclesial, el poder de lo espiritual, para construir una nueva espiritualidad ligada a lo fátuo, a lo violento, a lo divisible.
Así mismo es, pensamos que la Ilustración venía a cambiar el rumbo de la humanidad, pensamos que el socialismo venía a completar la creación, para por fín lograr un mundo equitativo, pensamos que la ciencia venia a permitir el equilibrio, pero nos equivocamos, estamos al borde del abismo, los valores hoy son los antivalores que cualquier persona puede descubrirlos, puede verlos con claridad, pero estamos atados porque nuestra voz no tiene eco, no tiene sentido, no tiene resonancia, hemos gritado desde la montaña, desde el mar, desde los nevados, desde las ciudades, desde los pueblos, desde las amazonías, desde las costas, desde las islas y es imposible que nos hagan caso, porque no manejamos un mínimo de poder, una pisca de amplificación, nuestras voces están calladas, desde el feminismo nos han quitado la voz, es posible que de manera eufemista digamos o creamos que hemos avanzado, pero es falso, seguimos en el mismo sitio de hace doscientos años, nuestras compañeras siguen muriendo cada día frente a la violencia machista, nuestros niños y niñas siguen siendo violados por seres humanos que creen que es normal violentar a un niño o niña, es más creen que le están haciendo el gran favor de complacerle, de hacerle feliz, de darle disfrute, noo siguen nuestros abuelos confinados en los abismos silenciosos de sus espacios, cualquiera que sea y cómo los llamemos, no imprta, pero su voz ya no retumba, su voz ya no es válida. Siguen como hace doscientos años, fundando repúblicas cada cuatro años, apropiándose del poder político para apropiarse de los pocos fondos que quedan en las alcancías paupérrimas de los estados, o será que no son tan paupérrimas, por eso se pelearon 16 candidatos a presidentes de un país tan pequeño, en el que casi se caben las pares de zapatos de los diez y seis candidatos, unos vestidos a la moda de los años sesenta, con pinta de consumidores de algun elemento de un negocio prohibido, que es capaz de solventar gastos para diez y seis o veiente, treinta o quien sabe cuántos candidatos. La humanidad fallida, la razón fallida posiblemente ha ganado al humanismo frecuencial, en el que cada cierto tiempo pare un o una mente con mucha claridad para que nos diga la gran verdad, la única verdad, que es posible que de aquí a mil años ya no estaremos en este planeta, y más de aquí a cien mil años, ya no habra rastro de la construcción humana, así escribamos en libros de oro u otro metal noble de largo plazo, nadie recordará mis palabras, mis escritos, mis reflexiones, por lo que no soy trascendente, no quiero ser trascendente, solo quiero vivir esta cotidianidad, con la claridad de mi impermanencia total.

viernes, 27 de marzo de 2020

NOVENO DIA DE CONFINAMIENTO

Así es amigos en esta tierra, la única tierra que tenemos y en este pedazo de tierra llamado Ecuador, no somos inmunes a la situación de la aldea global, vivimos nuestro noveno día de confinamiento, de los mismos que hago un recuento tomado de varias anotaciones realizadas para compartir con ustedes y ojalá con el mundo entero. Tenía claro que debía arreglar mis pocos libros en mi estudio, fue la oportunidad para encontrarme con viejos amigos, de los que me había alejado sin consideración alguna, por la vorágine y la velocidad con la que estaba llevando mi vida, a pesar de estar entrando ya a la tercera edad, que sorpresa, encontrar nuevamente a Leonardo Boff, a Marx, Heidegger, federico Anadahazi, Juan Manuel de Prada, Alice Munro, Miguel de Cervantes, Roberto Bolaño, Vila Matas, Antonio Skármeta, Thomas Linch, y una larga lista de viejos amigos con los que compartí de manera fugaz y veloz, los recuerdo con nostalgia, la nostalgia que me da el tiempo y de no haberlos podido digerir, de haberlos podido saborear como debía ser, desde la nostalgia he vuelto a retomarlos y ahora sí los disfruto los disfruto a plenitud, quizá vale la pena en confidencia confesarles que debería pedirles perdón por no haberlos tomado en serio y haberme dado el tiempo necesario para disfrutarlos a plenitud. (antes de irme encontré, no sé si con verguenza o con interés de comprender los viejos tiempos, las viejas vidas de mis abuelos, tuve un breve roce con Don Manuel Antonio Carreño y su Manual de Urbanidad y Buenas Maneras, sí, como lo escuchan, me encontré con el Manual de Carreño). He dejado de bañarme de manera frecuente (es decir, todos los días), porque mi velocidad y las tareas y atareas se impregnaban en mi cuerpo y transpiraban por los poros de mis células viejas, dejando un olor a muerte y necesitaba de manera frecuente antitranspirante, para que el olor a muerte se quede dentro y que aguante hasta el próximo baño, ahora huelo a ser humano, me huelo a mi mismo, este soy yo, ermitaño de barba crecida, desaliñado sin la necesidad de encontrarme con alguien, o con nadie, mi amigo el espejo no se queja de mis olores y mis desaliños, me mira asombrado y me devuelve la mirada, y me increpa, por fín te veo de cuerpo entero, por fín de veo con claridad, por fin te encuentro, ahora si me agrada darte mi hombro para que me llores tus soledades, pero que te reencuentres contigo mismo, que mucha falta te hacía desde hace años, esa carencia produjo dolores constantes de estómago, es el stress decía el doctor, parece que sí porque hasta esos dolores me han curado este confinamiento. Sí, ahora recuerdo haber vaciado los armarios de mi ropa, encontrarme con la vieja camiseta que disfrutaba ponerme cuando era joven, ahora me la puse, no saben lo suave, lo dulce que se siente, volver a la juventud a los viejos pasos, a los viejos recuerdos, a las viejas sensaciones, a los viejos amores, a los viejos tiempos, es rosada como el color del recuerdo mismo, color dulce entre rojo pasión, blanco pureza, niñez, infancia, ternura, todo eso es mi vieja camiseta, ahora que lo pienso, o lo pensaba, no debo sacar toda la basura un mismo día, quizá los vecinos se den cuenta de mi pereza saqueadora consumista metido también en el sistema, pero tengo ropa para largo, cosi algunos huecos, puse unos parches y ahora me siento nuevo con esa ropa vieja, que suena a plato delicioso cubano, "ropa vieja", no me recuerden, porque saben bien que estoy en confinamiento y no puedo salir a disfrutar un plato de ropa vieja. Lo maravilloso de todo este cuento es que en los nueve días apenas necesite un simple dólar para comprar pan para mi mascota, para mi amigo, para mi confidente, el Choco, que no deja la costumbre de comer el pan antes de servirse su propia comida, me mira y me increpa, después del pan todo, no me pidas que me engulla el alimento de perro no sin antes haber disfrutado del pedazo de manjar, del pedazo de pan, espero no volver a necesitar en mi tiempo de vida en el planeta esos pedazos de papel que inventó el ser humano para esclavizarnos y mantenernos en línea con sus lineamientos. Hice un recorrido por la alacena que queda justo a lado de la cocina, vieja alacena construida en el espacio sobrante del lugar que quedó bajo la grada que me lleva a los dormitorios, a propósito de dormir, me parece haberme dado cuenta que no tengo apuro en acostarme a dormir, así como de levantarme tarde, digo, ahora me levanto a las seis de la mañana, porque desde las cinco estoy despierto con el control en la mano escuchando-viendo noticias en el televisor que se encuentra en nuestro dormitorio. Regreso a la alacena y encuentro enlatados, granos secos, ese viejo arroz de cebada que tanto le gustaba a mi abuela, los limpio, los saco, los recupero, los acaricio y finalmente los llevo a la olla, para volver a disfrutar ese sabor olvidado, ese sabor que me recuerda el olor del campo, del campo de mis abuelos, del campo con olor a caballo y a vacas, olor a vertiente límpida, a vertiente mágica en la que habitan las ranas de oro, aquellas ranas mágicas que se aparecían solo en nuestras estructuras mentales infantiles, por decir de otra forma, en nuestras fantasías infantiles, recuerdo de aquellos olores a ceraturo, esa tierra mágica forjada con el agua de la vertiente que tenía una elasticidad también mágica porque nos permitía representar nuestros sueños para volverlos realidad, soñábamos con un mundo mágico de niños en los que podríamos moldear esas realidades duras, adversas como la separación de mi abuela para ir a la ciudad de regreso a la escuela, seguro, me estoy acabando en este noveno día los restos de la alacena, espero no volver a acumular comida que no vaya a consumir, acumular pensando que llega el fin del mundo, en reallidad llegó la peste, llegó el coronavirus para defender a su naturaleza muerta o moribundo por la inmutabilidad del ser humano, todavía nos afanamos de querer destruirla, en verdad ya no, ya nó daremos pasos en falso si logramos sobrevivir como especie humano a esta hecatombe dirían mis abuelos. Recuperé una harina vieja y estoy haciendo pan y estoy disfrutando de mis propias destrezas, habilidades culinarias, sí estoy haciendo pan, cuánta gana me da de tomar una foto y subir al facebook, (pero ahora recuerdo, no tengo facebook) tampoco tengo instagram, tampoco tengo twitter, en qué clase de mundo vivía, como es posible que viva sin facebook y sin tantas maravillas que me da el desarrollo, quizá tenga razón así no me contamino de las mentiras permanentes de la especie humana que trata de maquinar, que trata de manipular, que maneja nuestros pensamiento a través de las grandes mentiras inventadas. Son las doce de la noche tengo sueño y creo que me voy a dormir, pero, les prometo que continuaré compartiendo con ustedes mi confinamiento en tiempo de coronavirus, y les aseguro que me estoy acostumbrando a esta vida, a esta paz, ahora escucho el viento meciendo los árboles, ahora han regresado los pájaros a mi jardín, ahora ha vuelto la paz a mi espíritu, y no quiero regresar a esa locura llamada vida, en medio de un sistema injusto, consumista y sin sentido. Hasta mañana.

lunes, 24 de julio de 2017

miércoles, 4 de mayo de 2016

LA PREGUNTA La pregunta es peligrosa porque nos trae problemas, por lo tanto, es preferible que no se hagan preguntas, pero en la escuela hacemos preguntas porque queremoas confirmar lo que enseñamos, pero en ese momento ya no es peligrosa porque quien pregunta es quien sabe. Pero si un niños me pregunta ¿porqué no se caen las estrellas? otro niño puede ser más peligroso porque puede pregungtar ¿porqué en mi escuela no me dan helados?.

viernes, 18 de diciembre de 2015

Parece que han pasado dos años desde la ultima ocasión que accedí a mi Blog, no he guardado silencio, me dediqué a meditar y como fruto de ello, retomo mi rol de trabajador pr la educación. CURRÍCULO, PEDAGOGÍA, DIDÁCTICA, EVALUCIÓN, son términos que han generado y siguen generando controversia en el mundo de la educacion y para ventaja de todos o desventaja de quienes son usuarios del sistema educativo, -sistemas educativos- son palabras que perduan como sinónimo de adoctrinamiento, soledad, no deseo, quiero irme, etc.. ¿A qué se debe ésto?, increiblemente a nuestras dislucideces a la poca posibilidad de mirar el horizonte, a la poca posibilidad de levantarnos y observar hacia dónde queemos caminar en este planeta. De hecho la respuesta, única respuesta que he encontrado ha sido la de caminar hacia la felicidad, hacia la libertad. Para lo cual hace falta una nueva pedagogía, una nueva forma de educar, una nueva estrategia de búsqueda de la felicidad a través del grupo que aprende y del grupo que enseña. En esta estrategia no cabe un sistema perverso de evaluación, que significa valorar, dar valor, pone por encima de..., simpplemente cabe la posibilidad de ser feliz en el sistema educativo, ya inventaremos una forma para hacer, contaré mis exepriencias en una nueva entrada, esperenme.

lunes, 28 de enero de 2013

PENSE QUE ERA REVOLUCIONARIO

¡PENSÉ QUE ERA REVOLUCIONARIO!. Si, en realidad ese era mi pensamiento y mi convicción hasta que ahora me doy cuenta que para ser revolucionario no importan los riesgos que corrí de muy jóven, corriendo tras la policía a ratos, perseguido por ellos a otros, pero lo mas fuerte en grupos estudiando el marxismo en secreto, con la única finalidad de cambiar este mundo y la idea era que cambiábamos porque cambiábamos. Dos años pasamos perseguidos dia a dia por agentes de la policía de ese entonces, una policía que desapareció a los hermanos Restrep y otras fechorías. Asistiendo a los Congresos de Derechos Humanos y a todo encuentro en donde se hable de construir un mundo distinto, un mundo nuevo, un mundo justo, un mundo solidario. Siempre rechazamos el poder, siempre rechazamos la posibilidad de asumir el poder para gobernar, porque la ideología no nos permitía este lujo, la ñunica forma de cambiar era desde abajo, desde las bases, desde las comunidades eclesiales de base y desde el pueblo y con El. Ahora resulta más fácil, según veo, ha sido de tomarse el poder político y otros más para ser revolucionario, ha sido de cantar al Che Guevara en las tarimas y con el soporte y cuidado permanente de los enemigos irreconciliables de toda revolución, los militares y policias, ahora resulta que ellos son los garantes de las revoluciones en Latinoamérica, en Espcial de Venezuela y Ecuador. Me pregunto ¿Qué pasaría si viniera de su tumba, no lo deseo que en paz descanse el Che Guevara?, con seguridad igual que Jesús lo hizo en su tiempo, los mandaría sacando del templo a latigazos. O será que los tiempos han cambiado tan rápidamente que no me dí ni cuenta que ahora para ser revolucionario se debe estar a la moda, vestir con Versace o cargar una cartera de Coco Chanel, salir en la revista Caras, tener guardaespaldas y andar en vehículos estatales con todas las de ley (casa; dama y chocolate, como diria mi compadre) hablando de casa, cuentas en bancos extranjeros y de ser posible casa en Miami. Me gusta la revolución. Ahora si creo que vuelvo a ser revolucionario a pesar de mis años, tengo muchas ganas de volver a ser revolucionarios. Más bien termino con muhcas confusiones y lo que voy a hacer es levantarme de mi escritorio y hacer una gran reverencia a los grandes revolucionarios, a aquellos que dieron la vida por nosotros, los que soñaron conmigo y fueron mi respaldo ideológico permanente y salir a camiinar para refrescar la memoria de malos pensamientos. Que me perdone la vida y quien tenga que perdonarme, pero quiero ser reovolucionario de los de antes, aunque a mi edad tengo un poco de cansancio como para ir a la cárcel por mi tontos pensamientos.

martes, 7 de agosto de 2012

ADIOS VOLCAN (Pedro Almodovar) Durante veinte años la busqué en sus escenarios habituales y desde que la encontré en el diminuto backstage de la madrileña Sala Caracol llevo otros veinte años despidiéndome de ella, hasta esta larguísima despedida, bajo el sol abrasivo del agosto madrileño. Chavela Vargas hizo del abandono y la desolación una catedral en la que cabíamos todos y de la que se salía reconciliado con los propios errores, y dispuesto a seguir cometiéndolos, a intentarlo de nuevo. El gran escritor Carlos Monsiváis dijo “Chavela Vargas ha sabido expresar la desolación de las rancheras con la radical desnudez del blues”. Según el mismo escritor, al prescindir del mariachi Chavela eliminó el carácter festivo de las rancheras, mostrando en toda su desnudez el dolor y la derrota de sus letras. En el caso de “Piensa en mí”, (eso lo digo yo) una especie de danzón de Agustín Lara, Chavela cambió hasta tal punto el compás original que de una canción pizpireta y bailable se convirtió en un fado o una nana dolorida. Ningún ser vivo cantó con el debido desgarro al genial José Alfredo Jiménez como lo hizo Chavela. “Y si quieren saber de mi pasado, es preciso decir otra mentira. Les diré que llegué de un mundo raro, que no sé del dolor, que triunfé en el amor y que nunca (YO NUNCA, cantaba ella) he llorado”. Chavela creó con el énfasis de los finales de sus canciones un nuevo género que debería llevar su nombre. Las canciones de José Alfredo nacen en los márgenes de la sociedad y hablan de derrotas y abandonos, Chavela añadía una amargura irónica que se sobreponía a la hipocresía del mundo que le había tocado vivir y al que le cantó siempre desafiante. Se regodeaba en los finales, convertía el lamento en himno, te escupía el final a la cara. Como espectador era una experiencia que me desbordaba, uno no está acostrumbrado a que te pongan un espejo tan cerca de los ojos, el desgarro con tirón final, literalmente me desgarraba. No exagero. Supongo que habrá alguien por ahí que le pasara lo mismo que a mí. En su segunda vida, cuando ya tenía más de setenta años, el tiempo y Chavela caminaron de la mano, en España encontró una complicidad que Méjico le negó. Y en el seno de esta complicidad Chavela alcanzó una plenitud serena, sus canciones ganaron en dulzura, y desarrolló todo el amor que también anidaba en su repertorio. “Oye, quiero la estrella de eterno fulgor, quiero la copa más fina de cristal para brindar la noche de mi amor. Quiero la alegría de un barco volviendo, y mil campanas de gloria tañendo para brindar la noche de mi amor.” A lo largo de los años noventa y parte de este siglo, Chavela vivió esta noche de amor, eterna y feliz con nuestro país, y como cada espectador, siento que esa noche de amor la vivió exclusivamente conmigo. Chavela te cantaba solo a tí, al oído, y cuando el torrente de su voz fue menos potente, (no hablo de declive, ella no lo conoció, hizo y cantó lo que quiso y como quiso) Chavela se volvió más íntima. Las mejores versiones de “La llorona” las interpretó en sus últimos conciertos. Abordaba la canción con un murmullo, y en ese tono continuaba, recitando palabra por palabra, hasta llegar al épico final. Cantar lo que se dice cantar solo cantaba la última estrofa, de un modo ascendente hasta gritar su última y breve palabra. “Si como te quiero quieres llorona, quieres que te quiera más. Si ya te he dado la vida, llorona, qué más quieres. ¡Quieres MÁS!" Estremecía escuchar la palabra “más” gritada por Chavela. La presenté en decenas de ciudades, recuerdo cada una de ellas, los minutos previos al concierto en los camerinos, ella había dejado el alcohol y yo el tabaco y en esos instantes éramos como dos síndromes de abstinencia juntos, ella me comentaba lo bien que le vendría una copita de tequila, para calentar la voz, y yo le decía que me comería un paquete de cigarrillos para combatir la ansiedad, y acabábamos riéndonos, cogidos de la mano, besándonos. Nos hemos besado mucho, conozco muy bien su piel. Los años de apoteosis española hicieron posible que Chavela debutara en el Olympia de París, una gesta que solo había conseguido la gran Lola Beltrán antes que ella. En el patio de butacas tenía a mi lado a Jeanne Moreau, a veces le traducía alguna estrofa de la canción hasta que Moreau me murmuró “no hace falta, Pedro, la entiendo perfectamente” y no porque supiera español. Y con su deslumbrante actuación en el Olympia parisino consiguió, por fin, abrir las puertas que más férreamente se le habían cerrado, las del Teatro Bellas Artes de Méjico DF, otro de sus sueños. Antes de la presentación en París un periodista mejicano me agradeció mi generosidad con Chavela. Yo le respondí que lo mío no era generosidad, sino egoísmo, recibía mucho más que daba. También le dije que aunque no creía en la generosidad sí creía en la mezquindad, y me refería justamente al país de cuya cultura Chavela era la embajadora más ardiente. Es cierto que desde que empezara a cantar en los años cincuenta en pequeños antros (¡lo que hubiera dado por conocer El Alacrán, donde debutó con la bailarina exótica Tongolele!) Chavela Vargas fue una diosa, pero una diosa marginal. Me contó que nunca se le permitió cantar en televisión o en un teatro. Después del Olympia su situación cambió radicalmente. Aquella noche, la del Bellas Artes del D.F., también tuve el privilegio de presentarla, Chavela había alcanzado otro de sus sueños y fuimos a celebrarlo y a compartirlo con la persona que más lo merecía, José Alfredo Jiménez, en el bar Tenampa de la Plaza de Garibaldi. Sentados debajo de uno de los murales dedicados al inconmensurable José Alfredo bebimos y cantamos hasta el amanecer (ella no, solo bebió agua aunque al día siguiente los diarios locales titulaban en su portada “Chavela vuelve al trago”). Cantamos hasta el delirio todos los que tuvimos la suerte de acompañarla esa noche, pero sobre todo cantó Chavela, con uno de los mariachis que alquilamos para la ocasión. Era la primera vez que la escuchábamos acompañada por la formación original y típica de las rancheras. Y fue un milagro, de los tantos que he vivido a su lado. En su última visita a Madrid, en una comida íntima con Elena Benarroch, Mariana Gyalui y Fernando Iglesias, tres días antes de su presentación en la Residencia de Estudiantes, Elena le preguntó si nunca olvidaba las letras de sus canciones. Chavela le respondió: “a veces, pero siempre acabo donde debo”. Me tatuaría esa frase en su honor. ¡Cuántas veces la he visto terminar donde debe! Aquella noche en el indescriptible bar Tenampa, Chavela terminó la noche donde debía, bajo la efigie de su querido compañero de farras José Alfredo, y acompañada de un mariachi. Las canciones que ella desagarró en el pasado, acompañada por dos guitarras, volvieron a sonar lúdicas y festivas, donde y como debía ser. “El último trago” fue aquella noche un delicioso himno a la alegría de haberse bebido todo, de haber amado sin freno y de seguir viva para cantarlo. El abandono se convertía en fiesta. Hace cuatro años fui a conocer el lugar de Tepoztlán donde vivía, frente a un cerro de nombre impronunciable, el cerro de Chalchitépetl. En esos valles y cerros se rodó “Los siete magníficos”, que a su vez era la versión americana de “Los siete samuráis” de Kurosawa. Chavela me cuenta que la leyenda dice que el cerro abrirá sus puertas cuando llegue el próximo Apocalipsis y solo se salvarán los que acierten a entrar en su seno. Me señaló el lugar concreto de la ladera del cerro donde parecían estar dibujadas dichas puertas. Circulan muchas leyendas, orgánicas, espirituales, vegetales, siderales, en esta zona de Morelos. Además de los cerros, con más roca que tierra, Chavela también convive con un volcán de nombre rotundo, Popocatépetl. Un volcán vivo, con un pasado de amante humano, rendido ante el cuerpo sin vida de su amada. Tomo nota de los nombres en el mismo momento en que salen de los labios de Chavela y le confieso mis dificultades para la pronunciación de las “ptl” finales. Me comenta que durante una época las mujeres tenían prohibido pronunciar estas letras. ¿Por qué? Por el mero hecho de ser mujeres, me responde. Una de las formas más irracionales (todas lo son) de machismo, en un país que no se avergüenza de ello. En aquella visita también me dijo “estoy tranquila”, y me lo volvió a repetir en Madrid, en sus labios la palabra tranquila cobra todo su significado, está serena, sin miedo, sin angustias, sin expectativas (o con todas, pero eso no se puede explicar), tranquila. También me dijo “una noche me detendré”, y la palabra “detendré” cayó con peso y a la vez ligera, definitiva y a la vez casual. “Poco a poco”, continuó, “sola, y lo disfrutaré”. Eso dijo. Adiós Chavela, adiós volcán. Tu esposo, en este mundo, como te gustaba llamarme, Pedro Almodóvar.

martes, 12 de junio de 2012

¿QUÉ ESTAS PENSANDO? Me preguntas ¿qué estas pensando? Estoy pensando lo que pensaba ayer, pero ese pensamiento ya pasó. Pienso lo que pienso hoy, pero no pienso en tí, ... sino pienso en eso. Por eso pienso mejor en mi, para pensar que pensaba en un mundo mejor. Confundo hasta la confusión, pero tengo la lucediez para mirarte a los ojos y ver que en ellos se transluce la vida, No quiero abandonarte pensamiento, no quiero dejarte, pero la vida es así, mañana será otro día y quizá sea otro pensamiento (DEL LIBRO 1 DE LOS SUEÑOS)

jueves, 26 de enero de 2012

CUANDO LA DERECHA SE APODERÓ DE LA IZQUIERDA
Retomo mi derecho a la palabra y escribo nuevamente en mi Blog, hoy asistí a uno de esos conciertos organizados por la Revolución Ciudadana, frase acuñada por el poder establecido en mi país, luego de haberse apoderado de los sueños y las esperanzas de construcción de un mundo diferente.

Cómo vamos a olvidar aquel apoderamiento de la figura del Che Guevara por el imperio y devolvernos en llaveros y estampas para hacernos creer que la revolución era eso,la posesión de la figura, hoy como poca cosa nos dan conciertos en la calles y plazas vacías por ventaja, porque pocos asisten, pero tomados de la canción de barricada de izquierda, para hacernos creer que el poder prepotente es de izquierda.
"Silencio, estamos en democracia", es el grafiti escrito a la entrada de mi oficina, que bien con estas pocas letras resumo la actitud de la revolución ciudadana, revolución traicionada por la derecha.
revolución que hoy por hoy justifica la toma de pueblos por las fuerzas armadas, por la policía y por todo el cuerpo de represión, ¿cómo creer y convencerme de que esto es una revolución?, jamás porque traicionaría la sangre derramada por miles de obreros en las calles, miles de jóvenes estudiantes.

No nos queda más que recrear en mi un espacio de creer y creerme para avanzar. No vamos a callar jamás lo haremos porque será traicionarnos y traicionar nuestro pensamiento.

Por una verdadera revolución.

lunes, 26 de diciembre de 2011


Es de esas verguenzas que uno tiene, recien al año vuelvo a entrar a mi Blog, no había compartido nada con mi libro de sueños desde hace ya un año.
Pero hoy recién acabamos de pasar la Navidad, época de perdones, de reconciliaciones en todo el mundo, que pena leer noticias como la de la lapidación a una mujer musulmana por infidelidad.
Pienso que si el mundo fuera equitativo con todos y todas, los hombres capaz que a estas horas del planeta fueramos una especie en extinción, pero no, como nosotros somos quienes ponemos las reglas del juego en este párpado de vida llamado existencia, no pasa nada, increible, como no hay forma técnica de lapidación se tenga que pasar a la horca, no me queda más que creer que esta época de mucha paz y felicidad es poara unos pocos.
Pero la existencia mmisma, nos ha dado la fuerza suficiente para que podamos entender que no hay eternidad en las actitudes humanas que niegan libertad, paz, conciencia a la raza humana, por lo tanto el trabajo por esta libertad, seguirá siendo permanente y sin descanso.
SALUDOS AMIGOS Y AMIGAS EN ESTA NAVIDAD Y FIN DE AÑO.