Un espacio para compartir sueños y utopías que permitan construir un mundo diferente
miércoles, 3 de marzo de 2021
UN PODER QUE DEBEMOS COMPRENDER PARA DESTRUIR
Pensaba que estaba en el siglo XIX, cuando desperté y me di cuenta que en realidad habían pasado ya doscientos años, el problema era que la educacion seguía como si nada hubiera cambiado, como si las hojas de los árboles no hubiesen caído, en realidad es imposible pensar en eso, cada primavera, cada inviero cambia todo en la naturaleza, avanza el ciclo de la vida, la razón fallida (horkheimer) también avanza, o la humanidad fallida avanza en su destrucción acelerada, no es posible pensar en una nueva humanidad luego de todos los desastres del siglo XX y luego de estos inicios de siglo, donde politicos se han tomado el mando del mundo con su adelantada visión mesíanica, con la que han convencido al mundo entero, por eso vemos que cada vez más se van tomando no solo el poder político, sino el económico, el militar, el judicial, el poder eclesial, el poder de lo espiritual, para construir una nueva espiritualidad ligada a lo fátuo, a lo violento, a lo divisible.
Así mismo es, pensamos que la Ilustración venía a cambiar el rumbo de la humanidad, pensamos que el socialismo venía a completar la creación, para por fín lograr un mundo equitativo, pensamos que la ciencia venia a permitir el equilibrio, pero nos equivocamos, estamos al borde del abismo, los valores hoy son los antivalores que cualquier persona puede descubrirlos, puede verlos con claridad, pero estamos atados porque nuestra voz no tiene eco, no tiene sentido, no tiene resonancia, hemos gritado desde la montaña, desde el mar, desde los nevados, desde las ciudades, desde los pueblos, desde las amazonías, desde las costas, desde las islas y es imposible que nos hagan caso, porque no manejamos un mínimo de poder, una pisca de amplificación, nuestras voces están calladas, desde el feminismo nos han quitado la voz, es posible que de manera eufemista digamos o creamos que hemos avanzado, pero es falso, seguimos en el mismo sitio de hace doscientos años, nuestras compañeras siguen muriendo cada día frente a la violencia machista, nuestros niños y niñas siguen siendo violados por seres humanos que creen que es normal violentar a un niño o niña, es más creen que le están haciendo el gran favor de complacerle, de hacerle feliz, de darle disfrute, noo siguen nuestros abuelos confinados en los abismos silenciosos de sus espacios, cualquiera que sea y cómo los llamemos, no imprta, pero su voz ya no retumba, su voz ya no es válida.
Siguen como hace doscientos años, fundando repúblicas cada cuatro años, apropiándose del poder político para apropiarse de los pocos fondos que quedan en las alcancías paupérrimas de los estados, o será que no son tan paupérrimas, por eso se pelearon 16 candidatos a presidentes de un país tan pequeño, en el que casi se caben las pares de zapatos de los diez y seis candidatos, unos vestidos a la moda de los años sesenta, con pinta de consumidores de algun elemento de un negocio prohibido, que es capaz de solventar gastos para diez y seis o veiente, treinta o quien sabe cuántos candidatos.
La humanidad fallida, la razón fallida posiblemente ha ganado al humanismo frecuencial, en el que cada cierto tiempo pare un o una mente con mucha claridad para que nos diga la gran verdad, la única verdad, que es posible que de aquí a mil años ya no estaremos en este planeta, y más de aquí a cien mil años, ya no habra rastro de la construcción humana, así escribamos en libros de oro u otro metal noble de largo plazo, nadie recordará mis palabras, mis escritos, mis reflexiones, por lo que no soy trascendente, no quiero ser trascendente, solo quiero vivir esta cotidianidad, con la claridad de mi impermanencia total.
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